Libros refugiados (I)

comibam.org

Como sabéis, la III Jornada Solidaria del instituto se va  a centrar en el tema de los refugiados. Para aquellos que quieran saber más del tema os propongo una serie de lecturas, divididas en ficción (novelas, colecciones de cuentos…) y no ficción (crónicas, reportajes, historias basadas en hechos reales… )

NO FICCIÓN

(Para pensar y leer)

postyenodeblogs.blogspot.com(postyenodeblog.blogspot.com)
  • La situación de las personas refugiadas en España, Informe 2011. VVAA, Cyan , 2011.
  • Protección de los refugiados en el derecho internacional, VVAA, Icaria, 2010.
  • Voces de dignidad: testimonios para el compromiso con los refugiados, VVAA, Cyan 2004.
La ONG CEAR ha estado durante 25 años escuchado las voces de personas perseguidas de los cinco continentes, las voces de las víctimas de las guerras, de las torturas, de las dictaduras, las voces de las personas que recorrieron miles de kilómetros en condiciones muy difíciles hasta llegar a nuestro país, donde solicitaron la protección que les prometía nuestra Constitución y la legalidad internacional.
  • El derecho al retorno: el problema de los refugiados palestinos, Mardam Farouk y Elias Sanbar, Oriente y Mediterráneo, 2004.
Un conjunto de trabajos, coordinados por Elias Sanbar y Farouk Mardam Bey, donde se trata de responder a las siguientes preguntas: ¿Qué ha sucedido desde que en 1948 miles de palestinos fueran expulsados de sus tierras y la Asamblea general de la ONU proclamara el derecho de los palestinos a retornar a sus hogares? ¿Por qué medio siglo después la mitad de la población palestina sigue viviendo aún en campos de refugiados? Una reflexión rigurosa y pluridisciplinar sobre los orígenes del problema, pero también aportación de soluciones para la única paz posible: una paz justa.
  • Historias del Sahara: el mejor y el peor de los mundos, Alejandra García García, La catarata, 2001.

En la fértil leyenda heroica del desierto, ningún episodio ha sido atendido y admirado como el vivido por los nómadas que habitaban lo que fue territorio español del Sáhara Occidental. A esos hijos de antiguas estirpes de pastores-guerreros les estaba reservada una meteórica incorporación a la modernidad. Los quince años de prosperidad colonial los desarraigó de milenios de itinerancia y fijó como asalariados a las neociudades coloniales, ofreciéndoles el mayor nivel de renta de África. Cuando en 1975 se operó la tardía descolonización, en el nuevo orden africano no cabía ya un nuevo Estado y una conjura de ambiciones, mezquindades y manipulación los condujo a un inesperado destino. Mientras su tierra era ocupada por soldados del norte (Marruecos) y del sur (Mauritania), emprendieron un éxodo hacia Argelia, donde levantaron sus campamentos de refugiados y desde los que iniciaron, dotados de un arma política nueva (Frente Polisario), la guerra a los ocupantes utilizando la vieja estrategia del nómada: resistencia y movilidad.
  • La causa saharaui y las mujeres: siempre fuimos tan libres, Dolores Juliano, Icaria, 1998
Después de tantos años de lucha contra Marruecos por el logro de su independencia, el próximo referéndum puede permitir al pueblo saharaui conseguir la autodeterminación. En este proceso las mujeres saharauis, que han jugado un rol importante en la vida organizativa de los campamentos para refugiados, son un factor definitivo en la construcción de futuro. Pero su importancia social no es el resultado casual de una coyuntura, sino que parte de una tradición propia que este libro analiza y pone de relieve. Las reivindicaciones de género deben de ser un rasgo diferenciador respecto del enemigo contra el que se lucha, así como también forman parte de la identidad étnica que se defiende.
  • Cien días, Lukas Barfuss, Adriana Hidalgo editora, 2009.
En abril de 1994 se desata la masacre en Kigali, Ruanda: un genocidio que en cien días dejó un saldo de 800.000 personas asesinadas. David Hohl, joven suizo que trabaja en Kigali en una oficina humanitaria de su gobierno, deja partir el último avión con evacuados europeos. Durante los cien días de la matanza David permanecerá escondido en su casa, sobreviviendo con las provisiones que le alcanzará su jardinero y a la espera de noticias de Agathe, la hija de un empleado ministerial ruandés, por la que ha decidido quedarse. La novela narra cómo un joven idealista e ingenuo que cuatro años atrás llegó para ocupar un puesto burocrático en “la Suiza de África”, finalmente vivirá en “el corazón de las tinieblas”. Una historia de errores, desvíos y ceguera que significará el resquebrajamiento de un mundo que se creía sólido y que hará que cuando David encuentre finalmente a Agathe en un campo de refugiados de la ONU, ambos sean dos personas muy distintas que cuando se conocieron.
  • Hirbert Hiza: un pueblo árabe, S. Yizhar, Minúscula, 2009.
A fines de los años cuarenta, una pequeña unidad de soldados se aproxima a Hirbet Hiza, un pueblo árabe imaginario. Deben desalojarlo y enviar a sus habitantes lejos de allí, a un campo de refugiados, al exilio. El narrador, a medida que avanza la operación militar, siente un fuerte rechazo ante las órdenes recibidas. Tras su publicación en 1949, este libro impactante suscitó un amplio debate en la sociedad israelí acerca de las bases éticas del nuevo Estado, la responsabilidad del individuo, la necesidad o no de obedecer más allá  de lo que dicta la propia conciencia. La fuerza expresiva del paisaje y de la voz lírica de un atormentado monólogo interior, su singular estilo, en el que resuenan los ecos de referencias bíblicas, hacen de Hirbet Hiza una obra ineludible de la prosa hebrea contemporánea. En palabras de Amos Oz: «Hay algo de Yizhar en todo escritor israelí que ha surgido después de él.»
  • 70 millas hasta el paraíso, Robert Klement, Takatuka, 2010.
Siad, un enfermero de Somalia, y su hija Sarah esperan en Túnez, junto con otros refugiados africanos, a que los pasadores de emigrantes los traigan a Europa. La travesía del Mediterráneo a bordo de una vieja barca desvencijada se convierte en una pesadilla. Tras una larga odisea, los ocupantes extenuados y medio muertos de sed son capturados por los guardacostas italianos. El supuesto paraíso Europa resulta ser un centro para inmigrantes ilegales en el que, bajo condiciones indignas, tienen que esperar hasta que se decida si les permiten entrar en el país o los devuelven a África. Siad y Sarah sueñan con emigrar a Canadá, donde Siad podría encontrar trabajo como enfermero. Un sueño que quieren hacer realidad con todas sus fuerzas.
  • La vida por delante: voces desde y hacia Palestina, VVAA, Fundamentos, 2005.
Desde Palestina llegan voces que nos hablan de niños abatidos de un disparo al volver del colegio, de historias de amor truncadas antes de nacer, del peligro mortal que entraña cruzar una calle, de un muro que separa familias y fragmenta espacios cotidianos, de la difícil vida de los campos de refugiados… Pero que también nos cuentan cómo es posible mantener la dignidad, el orgullo, la espe­ranza e incluso el sentido del humor cuando se sufre una ocupación.
Hacia Palestina se dirigen voces de horror y de asombro, pero también de solidaridad, de empatía, de justicia, de comprensión. De paz. Este libro habla de lo diferente y lo semejante que puede ser la vida en dos sociedades que nada tienen que ver en cuanto a paisajes, indumentaria, costumbres o condiciones de vida, pero en las que al fin y al cabo son muy parecidos los sentimientos básicos: el amor, la familia, la amistad, la dignidad, la lucha por la supervivencia, o la necesidad de hallar un lugar en el mundo y definir la propia identidad. Veintinueve autores europeos y tres palestinos. Cuarenta y cuatro historias. Apasionadas, divertidas, conmovedoras, trepidantes, románticas. Escritas desde la emoción, desde la valentía, desde la primera persona y el día a día de ciudadanos de dos mundos dis­tantes en latitud pero cercanos en el corazón, conscientes de que lo que nos une es mucho
  • Lágrimas de arena: la historia de Aicha Embarek, Patricia Cazon, El Aleph, 2004.
Aicha, nacida entre dunas en un campamento de refugiados saharauis en el desierto argelino, había llegado a España en 1995 con el programa Vacaciones en Paz. Vino para dos meses y se quedó seis años con Julia y Javier, sus padres de acogida. En septiembre de 2001, sus padres Embarek y UmSad le pidieron que volviese al desierto para cuidar de la frágil salud de su madre. Justo antes de embarcarse rumbo al desierto, un hombre oscuro le dijo a Javier con un susurro de secretos: “Si queréis volver a verla, no la dejéis marchar. Recuerda que los saharauis también somos moros y que ella ya no es una niña.” Pero Aicha tomó aquel avión. Regresó al desierto cuatro años después de su última visita. Volvería a Ponferrada, León, en veinte días. Después, empezaría la universidad. Se cumpliría su sueño. Tendría una carrera. Al llegar, descubrió que vivía entre dos mundos distantes y no tenía libertad para elegir en cual de los dos quería estar. Su madre estaba enferma. Alá disponía que Aicha debía cuidarla. A ella. A sus cinco hermanos. A su padre. Como hacen las saharauis primogénitas. Tardaría mucho más de veinte días en ocupar un asiento en la facultad de Ponferrada. “Hay otras chicas saharauis en la misma situación que Aicha Embarek. Es insoportable e inadmisible”.
  • El largo viaje de Mariatu Kamara, Fundación Intermon-Oxfam, 2009.
Mariatu Kamara, de niña, vivía una vida tranquila en un pequeño poblado en Sierra Leona, rodeada de parientes y amigos. Los rumores sobre los ataques de los rebeldes no eran más que una preocupación lejana. Pero un día, cuando tenía doce años, Mariatu tuvo que ir a un pueblo vecino, a donde nunca llegó. Un grupo de soldados rebeldes armados hasta los dientes, muchos de los cuales no eran más que niños, atacaron y torturaron a Mariatu. Durante este brutal acto de violencia carente de todo sentido le cortaron ambas manos.  Mariatu, tropezando y cayéndose por el camino, milagrosamente consiguió sobrevivir. El sabor dulce de un mango, lo primero que comió después del ataque, le confirmó su deseo de vivir, pero el desafío de tener que coger la fruta entre sus brazos todavía ensangrentados le constató la cruda y nueva realidad que se abría ante ella. Sin padres ni ningún otro adulto que pudiera hacerse cargo de ella, tuvo que ir a vivir a un campo de refugiados y dedicarse a pedir limosna por las calles de Freetown.
Susan MacClelland ha escrito la conmovedora y verdadera historia del ataque brutal que del que fue víctima Mariatu, tal como ésta se la explicó, así como sus consecuencias y la llegada finalmente a Toronto, en donde Mariatu empezó a rehacer su vida con esperanza, valentía y una capacidad de recuperación asombrosa.
  • El testamento del chacal: viaje por Yibuti
Yibuti, el país más caluroso del planeta, es un territorio hambriento y arrinconado en el Cuerno de África. Nadie se acuerda de sus sequías mortales, sus caminos aún minados tras la reciente guerra civil, sus campamentos de refugiados; ni siquiera los médicos se acuerdan de colorear su malaria en los mapas de las enfermedades. Según un refrán de la tribu issa, hasta los chacales dejan testamento antes de entrar en Yibuti. Y cuando los colonos franceses fundaron la república sobre un yermo arenoso, un chacal moría de hambre ante sus ojos. El propio país está condenado a desaparecer: las placas continentales de África y Arabia se alejan, y Yibuti, situado sobre la cicatriz, se sacude con terremotos y se hunde metro a metro bajo el nivel del mar. Desde 1978, una grieta parte en dos el desierto y se ensanchará hasta devorar el país entero. Tampoco sabemos si Yibuti ha dejado testamento.
  • Queremos informarle de que mañana seremos asesinados con nuestras familias: historias de Ruanda, Philip Gourevich, Debate, 2009.
Ruanda, 1994. En poco más de tres meses murieron 800.000 personas, según los cálculos más conservadores. Casi 300.000 al mes. 10.000 por día. 400 cada hora. 7 cada minuto. El arma preferida: el machete. Se trata de un libro que ha cosechado varios merecidos premios en todo el mundo, un extraordinario reportaje sobre el mayor genocidio perpetrado desde la  II Guerra Mundial. Relata, entre otros, el episodio que inspiró el guión de Hotel Ruanda (2004), la impactante película dirigida por Terry George y protagonizada por Don Cheadle, que recrea la historia verídica de un director de hotel que dio cobijo a más de 1.000 refugiados tutsies durante su lucha contra las milicias hutus en Ruanda. Se trata del espeluznante relato de la mayor tragedia humana de los últimos tiempos. Este libro ha obtenido, entre otros, el Guardian First Book Award, el National Book Critics Circle Award, el George Polk Book Award y el Los Angeles Times Book Prize. Una obra maestra del reportaje contemporáneo.
  • Derechos torcidos, Esteban Beltrán, Debate, 2009
El mundo de las ONG humanitarias, la defensa de los derechos humanos y la cooperación al desarrollo es un pequeño enclave poblado de expertos y lugares comunes por igual. Para el gran público, las noticias llegan fragmentadas y están plagadas de tópicos y simplificaciones: basta un euro al día para acabar con el hambre en el mundo, donar ropa usada es bueno, siempre hay que proteger a los refugiados de guerra… Por desgracia, la realidad es mucho más compleja y hasta  los  propósitos más nobles tienen sus efectos perniciosos. La larga trayectoria de Esteban Beltrán en ese mundo le permite desmontar esos tópicos para mostrarlos en su verdadera luz.
  • Una luna, Martín Caparrós, Anagrama, 2009
Una luna es el diario de un viaje acelerado, enloquecido, un “hiperviaje”: un mes de saltos entre Kishinau y Monrovia, Amsterdam y Lusaka, Pittsburgh y París, Madrid, Barcelona y Johannesburgo, en el que Martín Caparrós, enviado por una agencia de Naciones Unidas, se encuentra con jóvenes migrantes de muy diversas clases: mujeres traficadas, refugiados de guerra, polizones de pateras, niños soldados, víctimas del sida, pandilleros deportados, trabajadores, estudiantes, toda esa enorme población actual que, de un modo u otro, busca lugares nuevos para intentar vidas distintas. Una luna es una mirada sorprendente, distinta, sobre algunas de las cuestiones más calientes de estos años. Las migraciones, el drama del destierro, los abismos entre primer y tercer mundo, el lugar de las mujeres, los límites del hombre, las nuevas formas de viajar y las posibles formas de contarlo son algunos de los temas de este libro, que no esquiva –tampoco– la reflexión autobiográfica.
  • No voy a odiar, Izzeldin Abuelaish, Aguilar, 2011
Izzeldin Abuelaish es un médico palestino que nació y se crió en un campo de refugiados de Gaza. Especialista en ginecología, vive actualmente en Canadá, pero vivió en Gaza y trabajó durante muchos años en Israel. Abuelaish sufrió los horrores del conflicto en su propia carne después del asesinato de tres de sus hijas en un atentado israelí contra su propia casa, donde también murió una sobrina y otras tres personas resultaron gravemente heridas. La tragedia del «doctor de Gaza» y su postura de no odio tuvieron una gran cobertura en los medios de comunicación y su entereza lograron conmover al mundo a través de Internet. Su historia fue seguida por numerosas personas desde YouTube y generó infinidad de post en blogs, foros y una fundación en honor a sus hijas
  • Archipiélago de excepciones, Zygmunt Bauman, Katz, 2008.
“Es posible que la única industria pujante en los territorios de los miembros tardíos del club de la modernidad sea la producción en masa de refugiados. Y los refugiados son el residuo humano personificado: sin ninguna función útil que desempeñar en el país al que llegan y en el que se quedan, y sin intención ni posibilidad realista de ser asimilados e incorporados”.
  • Huir para vivir: la libertad de los refugiados en el mundo real, Olivier Lomgue, Icaria, 2003.
Los seres humanos con los que nos cruzamos en los campos de refugiados del mundo tienen en común, a pesar de sus diferencias culturales, de sus historias personales, de su pudor, un mismo fondo de dolor que los grandes desastres de la humanidad llegan a destapar y que nosotros, los que vivimos seguros, lógicamente nunca tocaremos. Este fondo universal de dolor es la esencia, el fundamento, la raíz de nuestra terrible y fascinante humanidad. Un sublime hecho diferencial que compartimos todos, seamos verdugos, seamos víctimas.
El autor acerca al lector a la realidad de los campos de refugiados, y muestra la situación de indefensión total en la que viven y las posibles líneas de actuación para mejorar la situación de este colectivo multitudinario. Sin embargo, el objetivo verdadero de este libro será compartir la increíble vitalidad de estas personas, esta fuerza que tienen para luchar, avanzar, renacer a pesar del sufrimiento vivido, a pesar de nuestro olvido. Y conseguir, a través de nuestra denuncia y nuestras acciones un trato hacia los refugiados más justo, más humano.
  • Al volver, vuelven cantando: mi vida con los refugiados, J. Gary Smith, Sal Terrae, 2010.
Durante años, Gary Smith, un sacerdote jesuita, llevó una vida sin excesivas complicaciones en la costa noroccidental de los Estados Unidos. Pero un día del año 2000 decidió dejar atrás esa vida para pasar seis años entre los refugiados sudaneses que luchan por sobrevivir en los campos de refugiados del norte de Uganda. Viajó hasta tan incierto y peligroso lugar para estar junto a esos desamparados seres, convencido de que «los jesuitas deben acudir allí adonde nadie más acude». El diario de Gary es un vívido e inspirador relato de las profundas relaciones que entabló durante su experiencia con los refugiados sudaneses en Uganda, una experiencia que cambió su vida, pues le permitió descubrir a unos seres que, a pesar de haber sido desplazados como consecuencia de una brutal guerra civil, encuentran la fuerza necesaria para no dejarse hundir por los profundos sufrimientos del pasado. En último término, «…al volver, vuelven cantando» es una ventana abierta a la vida y el crecimiento espiritual de un sacerdote cuyo generoso espíritu y auténtico amor le permiten servir –y ser servido– de un modo verdaderamente extraordinario.
  • Cara a cara, Camboya /Face to face, Josep María Saturnino Benito, Arola, 2011
El trabajo fotográfico realizado por Sansa documenta la vida cotidiana en el Centro Arrupe y en otros proyectos de la diócesis de Battambang supervisados por Kike Figaredo y sus ayudantes. El éxito de Battambang forma parte de un gran proyecto de vida iniciado por el jesuita Enrique (Kike) Figaredo hace 25 años. En 1985 se presentó como voluntario en el Servicio Jesuita para los Refugiados cuando todavía era un joven licenciado en Ciencias Empresariales. Su primer y único destino fue trabajar con refugiados camboyanos que vivían hacinados en condiciones infrahumanas en Tailandia mientras su país era arrasado por la guerra. Aquel joven jesuita es hoy el prefecto de la diócesis de Battambang y ha invertido la mitad de su vida en confeccionar una serie de proyectos y programas protagonizados por las víctimas más golpeadas, necesitadas y olvidadas del conflicto camboyano.
[Fuente: http://www.casadellibro.com: (texto y fotografías)]
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