Nuestras redacciones: “Alma”

En este post van a aparecer las redacciones que habéis realizado inspirándoos en el corto Alma de Rodrigo Blaas. Recordamos primero el cortometraje de animación que vimos en clase:

Nuestras redacciones:

Una vez, en un día nevado, en mi ciudad natal. Iba yo saltando felizmente por la calle, cuando me paré delante de una pared en la que había un montón de nombres escritos y decidí que yo también iba a escribir mi nombre. Cuando terminé de escribirlo oí un ruido a mi espalada y me giré para ver que había. No había nada, sólo silencio. Entonces me percaté de que había una tienda al otro lado de la calle. Me asomé a su ventana para ver que había; al principio no vi nada especial, pero cuando me fijé, me quedé asombrada al ver una muñeca igualita a mí. Cuando me distraje un poco desapareció. Investigué pero no estaba, así que me asomé a la puerta y la volví a ver. Intenté entrar desesperadamente, pero no se abrió. La rabia me invadió y le tiré una bola de nieve a la puerta. Me dispuse a irme pero la puerta se abrió. Me sentí la niña más afortunada del mundo. Así que entré a la tienda. El ambiente era tenebroso, la puerta chirriaba, mis pisadas se oían con un extraño eco y las muñecas parecían mirarme. Fui directa a coger esa muñeca tan especial, pero tropecé con un muñeco con triciclo que dejé de pie y que él solito fue directo a la puerta, cerrándola, o eso creía yo. Dándose una y otra vez con esta. Me giré para coger mi muñeca, pero ya no estaba. Miré a todas partes angustiada, al fin, estaba en un estante de la pared. Me acerqué a ella, aunque estaba bastante alta, me quité los guantes y escalé. Cuando la toqué, no sé qué ocurrió, poco rato después sólo podía mover los ojos. Yo era una de esas muñecas.
Ángel, 1º ESO D
Pues aquí estoy yo, en una estantería, en esta misteriosa y diabólica tienda, atrapada junto a otros desafortunados muñecos-niños.
Todo comenzó un día de invierno. Nevaba,  yo corría por las calles nevadas, entonces me paré, vi una gran pared verde con muchos nombres y escribí el mío : Alma ( pero con una falta : alma ) con una tiza que encontré en el suelo. Me di la vuelta y vi una tienda, con un gran escaparate en el que había un muñeco de porcelana igualito a mí. Me miré a mí misma y cuando volví a mirar al escaparate el muñeco ya no estaba . Recorrí todo el escaparate intentando verlo, lo vi en una mesa , quise abrir la puerta , pero estaba cerrada , me enfadé y tiré una bola de nieve contra la puerta . Cuando me di la vuelta la puerta se abrió , entré y choqué contra un muñeco que estaba atascado en un triciclo , lo levanté y corrió hacia la puerta , pero ésta se cerró . Cuando miré a la mesa , el muñeco volvió a desaparecer , miré por toda la tienda y lo vi en una estantería muy alta . Me subí a una mesa , me quité un guante e intenté llegar hasta él , estiré el brazo y justo cuando le rocé la nariz … Abrí los ojos y vi el interior de la tienda , al moverlos , mis ojos de cristal chirriaban , entonces lo entendí , yo era la muñeca , me convertí en ella .
Beatriz, 1º ESO E
Todo paso una tarde muy fría, estaba nevando. Iba yo por una calle estrecha y alargada, de repente vi una pizarra, estaba llena de nombres y escribí el mío, me di la vuelta y vi una muñeca, era igual que yo, iba igual vestida que yo …., me encantó y la quería para mí. De repente  desapareció y volvió  a  aparecer en otro sitio, así varias veces. La quería pasara lo que pasara, intenté entrar en la tienda, que  también  daba miedo porque su escaparate tenia de forma una cara, pero bueno  aun así intenté entrar, no podía y me enfadé, cuando me marché, de repente se abrió sola la puerta y entré, tenía bastante miedo pero lo afronté. Dentro había cientos de muñecas, todas movían los ojos de arriba a debajo y de un lado a el otro. Mientras iba andando me di cuenta de que las baldosas se hacían ruido, la puerta se estaba cerrando y chirriaba. Vi la muñeca encima de una mesa y también vi un muñeco que se había caído, lo cogí lo puse bien y se fue hacia la puerta, la puerta se cerró, así que no paraba de darse golpes contra ella.
Cuando mi di cuenta la muñeca ya había desaparecido otra vez, estaba encima de un mueble alrededor de muchas otras muñecas. Me subí a una silla, me quité un guante y la fui a coger, fue muy raro ya que de repente vi mi vida pasar por delante, luego veía todo  diferente, hasta que me di cuenta de que estaba dentro de la muñeca y no podía salir.
Pilar, 1º ESO D
Ya está al acecho una nueva víctima, se está activando de nuevo el mecanismo, ella está siguiendo mis antiguos pasos. Acabo de recordar el día que cambió mi vida.
Era una gélida mañana de invierno, en la que iba caminando por una de las calles más estrechas de mi pueblo. Pasé por al lado de una pizarra, y como era normal en un niña de mi edad me apasionaba dibujar en cualquier pizarra. Esta era especial porque en ella estaban escritos varios nombres, pensé que por poner el mío no pasaría nada. Una vez puesto, me giré para irme y me fijé que en la tienda de enfrente había una muñeca que era casi idéntica a mí. Yo me acerqué al escaparate de la tienda y apoyando las manos en el cristal, miré a la muñeca fijamente. En un instante que aparté mis manos para limpiármelas, la muñeca desapareció. Miré más detenidamente el interior de la tienda, ¡y estaba allí!, encima de una mesa. Me dirigí a la puerta, intenté abrirla, pero no pude. Toda enfadada hice una bola de nieve y la tiré contra la puerta. Me alejé con el pensamiento en la cabeza de que había una muñeca igual que yo. Aún estaba dándome vueltas al coco, cuando inesperadamente se abrió la puerta. Entré, y la muñeca seguía estando allí. Observé que la tienda estaba llena de juguetes. Me acerqué al lugar donde estaba mi doble, y sin darme cuenta pisé un muñeco subido en una bicicleta y en ese instante de desconcierto la muñeca volvió a desaparecer. Intenté encontrarla pero no había manera, hasta que me fijé que estaba en una estantería. Para intentar cogerla me subí a un sofá; tenía tantas ganas de tocarla que no me fijé que los ojos de los demás muñecos estaban parpadeando. Al final la toqué y la muñeca me atrapó en su interior.
Jorge, 1º ESO D
Ahora ya vuelvo a estar hecha de carne y hueso, bueno será mejor que empiece por el principio. Era una fría mañana. Todo el pueblo estaba cubierto de nieve. Yo salí a dar un paseo. Me encantaba la sensación de que el viento me golpeara la cara y lo de poder correr por los bordillos llenos de nieve; me hacía sentir libre. Por el camino me encontré con una enorme pizarra llena de nombres, y puse el mío. Después de ver lo bien que me había quedado, me di la vuelta. Entonces vi en el escaparate de una tienda de juguetes una muñeca igual que yo, igual vestida e igual peinada que yo. No llevaba dinero pero en esos momentos lo único que me importaba era la muñeca. Fui a abrir la puerta, pero estaba cerrada. Me enfadé, hice una bola de nieve y la lancé contra la puerta, me fui, pero a los dos segundos la puerta se abrió. La puerta hizo un chirrido, la habitación estaba oscura, y había muñecos por todas partes. La muñeca estaba encima de la mesa, pero cuando ya casi la había cogido, un muñeco con una bicicleta me golpeó, le puse de pie y dio una vuelta hasta chocarse con la puerta, yo le sonreí. Cuando levante la cabeza, la muñeca ya no estaba. Me agaché, y acto seguido de levantarme la vi en la estantería. No llegaba a cogerla, así que me subí encima de un sofá que estaba junto a la estantería. Me puse de puntillas y me estiré, ya me iba faltando menos para alcanzarla. Y en cuanto la toqué, de lo único que me acuerdo es de ver sus ojos moverse de una manera que parecía que me fueran a comer, ver imágenes pasar rápidamente, y a mí asustada. Y de repente. ¡PAM! Veía desde un círculo, estaba metida dentro de la muñeca. Y lo único que oía era mi respiración. Lo de que cómo escapé de esa muñeca, ya es otra historia.”
Cristina, 1º ESO D
Esta entrada fue publicada en Curso 2011-2012, El placer de escribir. Guarda el enlace permanente.

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